El arte, en cualquiera de sus formas; la música, la pintura, la fotografía, la literatura, todo vale. Los pequeños placeres como escuchar un acento británico o francés, un café y un cigarrillo escuchando música a la noche, los abrazos en el momento justo. El olor a libro nuevo, a café. Pasarme el día entero vagando en la ciudad, los árboles viejos, las hojas secas en otoño. Los viajes largos mirando el paisaje. Las manos lindas, sobre todo esas que son como de pianista, o las que son muy suaves. El sarcasmo. La sonrisa de ciertas personas. Los tapados largos y smokey eyes. Los bombones de la Compañía de Chocolates. Los dibujitos animados que miraba cuando era chica. Ir a tomar helado, la hora de la té. Los Irish Pubs y restaurantes de comida inglesa. Los viernes a la noche. Las voces profundas y graves. Que me hablen al oído, las caricias. Ir a la peluquería y salir como nueva, con el pelo perfecto. Los zapatos, de toda forma, altura y color. Las charlas interminables con amigas, contando chismes, compartiendo pensamientos, dándole vueltas que sólo nosotras podemos imaginar a asuntos que parecen no tener solución.
Thursday, 29 April 2010
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